Nunca es suficiente Tengo el alma rota.
¿De verdad puedo culpar a la gente por rechazar mis pociones en su desesperación? Últimamente, apenas recibo visitas, salvo por las ratas y otras tristes alimañas... De momento, no han demostrado ser grandes mecenas, y mucho menos compañeros de laboratorio.
Debe de haber una forma mejor de hacer frente al Velo..., de derrotarlo. Quizá debería reconsiderar mis esfuerzos.
- Baltasar, mediaño, 505 E. A. |