Está cavando su propia tumba Lo veo al despertar. La punta de su sombrerito azul diabólico. Qué sombrero más ridículo. Tan puntiagudo y estúpido y lleno de odio.
Lo veo al cerrar los ojos. La sonrisa malvada, la pala temblorosa en sus manos pequeñas y arrugadas...
Lo veo cavar, cavar y cavar en los campos. Quiere empujarme a la tumba. Quiere enterrarme bajo piedras y tierra.
No dejaré que ese demonio gane. ¡Esa tumba que cava en mi terreno más pequeño será para él! Y cuando se haya ido, por fin podré volver a dormir estupendamente y del tirón, y ya nadie podrá decir que estoy mal de la cabeza. |