¿Es que no puedo holgazanear en paz? Por una vez, quiero sentarme y darle un buen mordisco a mi bocata sin que la montaña ruja ominosamente de fondo. El suelo tembló tanto que hasta se me cayó la comida. Ya vale, que quiero comer. ¿De verdad tienes que estar jadeando y resoplando todo el rato?
Pensé que estaba lo bastante lejos de la bestia alada, pero aun así se las apaña para seguir molestándome. Lo peor es que el bocata se me cayó en la cabeza del supervisor. Ahora me toca fregar el baño durante los próximos dos meses. Y encima me he quedado sin comida, que es lo peor. |