Fauces del dragón No afanes nada, no te aventures en cuevas y acantilados Un dragón dormido, quieto, rígido, vigila los túneles solitarios
Sostiene una espada en sus fauces, pero no la cojas, te advierto Para conservar tus dedos, del primero al décimo, tendrás que correr como el viento
Su espada es demasiado grande para manos y bolsillos diminutos Y el dragón la parará con sus colmillos desnudos, pues es rápido y astuto
Así que aléjate de las Fauces del Dragón, quédate en casa, cerca de los hayedos No cojas lo que no te pertenece y conservarás los dedos |