ENSHROUDED BASE DE DATOS
| # | Entrada |
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| 1 | La reina de cría Al principio, no existía nada. Los vientos y las aguas reposaban en calma, y la tierra dormía, muda y sin reclamar. Pero pronto se alzó una brisa, y el silencio creció hasta convertirse en fanfarria. Una nube de tormenta, que lanzaba truenos y relámpagos, se extendió por los cielos, y de su corazón empezó a derramarse una cascada de sangre violeta. Cuando las gotas sitiaron la naturaleza indómita, derribaron cada flor, cada tallo y cada enredadera, revelando su fragilidad. El diluvio transformó las llanuras en un campo de guerra y, más tarde, en un océano. Una vez que la debilidad fue purgada, la tormenta amainó, pero el mar de sangre que dejó tras de sí se convirtió en un caldo primigenio del que surgió una vencedora en medio del caos: así nació la reina de cría Vesztah. Ella, la primera de los Drak, reinó sobre todo lo existente; mas sola en su trono, pronunció: "¿Qué es la codicia sino un pozo en el que ahogarse? ¿Qué es el poder sin un reino que someter?". Entonces decidió compartir su dominio y su linaje. Bajo el manto de las estrellas, nuestra reina depositó cien huevos. Y cuando el primero de los drakianos abrió los ojos, ella contempló cómo los demás rompían sus cascarones... y entregó a los débiles en las fauces de los fuertes, para que engendraran, por siempre, una tormenta de sangre. |
| 2 | Nacimiento de nuevos dioses: Merphisz Como hijos de la reina de cría Vesztah, todos buscamos la gloria. Solo los más dignos ascienden, tras la muerte, al reino más allá de la tormenta: Ark Morgo. El primero en emprender la travesía fue Merphisz. Nació en una costa de roca y espuma, y desde su primer aliento se enamoró del rugido de las olas. "¡Estas aguas salvajes modelan el mundo y dictan el destino de la vida! ¡Desafiaré a este espectro mutable que nos atormenta con su capricho! ¡Navegaré hacia orillas lejanas y esparciré nuestra simiente, para que todo lo azul evoque el abrazo de la reina!". El mar lo moldeó y le enseñó su idioma, el ritmo de su respiración. Decidido a guiar a su linaje, el de los Drak'Mer, hacia costas fértiles, partió hacia el horizonte y descubrió un archipiélago oculto tras una tempestad furiosa. Alzó su tridente contra el tifón y lo retó a un duelo, pero un rayo cayó y el espíritu de Merphisz ascendió a Ark Morgo. Su clan logró llegar al archipiélago indemne y aún reina sobre las aguas infinitas. |
| 3 | Nacimiento de nuevos dioses: Fyraszh Al oír la historia de Merphisz, Fyraszh se adelantó de entre la multitud de drakianos. "¿Por qué vivir chapoteando en el agua sin fin? ¿Por qué someterse al vaivén del mar, pudiendo trazar nuestro destino en el fuego?", clamó, encendido de cólera y orgullo. El deseo de superar a su hermano impulsó a Fyraszh a descender, no lejos, sino a las profundidades. Buscó el corazón de la montaña para templar su gloria en metal fundido y fuego líquido. Cuando volvió a aparecer, sus escamas eran duras como el carbón y su piel resplandecía como el sol. Revestido de ceniza y oro, gritó desde las alturas: "¡Mirad! ¡La montaña retumba y exhala llamas, canta nuestros nombres, el mío y el de nuestro clan! ¡Drak'Fyr! ¡Drak'Fyr!". Y la montaña respondió con un rugido; un géiser de fuego, tan brillante como el sol del ocaso, brotó tras él. La luz ámbar devoró su cuerpo, pero alzó su alma a Ark Morgo, donde gobierna eternamente. |
| 4 | Nacimiento de nuevos dioses: Arisztar El resplandor ámbar de la fuente iluminó la noche cuando Arisztar nació. Alzó la mirada y vio a Fyraszh volverse fuego. "¿Por qué vivir atado a la roca y a la ira ardiente?", murmuró Arisztar. ¡Quien se deja devorar por las llamas tan cerca de las nubes es un cobarde! ¡Volar donde otros caen, he ahí la verdadera gloria!". Partió entonces hacia los acantilados distantes. Durante años habitó en las alturas, cazando aves, buitres y dragones, hasta que el espíritu de la reina de cría lo bendijo con alas propias. Fue un líder sin cadenas, amo de los cielos, y guio al clan de los Drak'Ari. Mas su ambición no halló reposo hasta elevarse por encima de todos. Y al dar su último salto de fe, clamó: "¡Nuestro reino se extiende hasta donde el viento respira! ¡Mis alas oscurecerán la tierra bajo su sombra!". Con ese grito se lanzó hacia el sol, y mientras ascendía, plumas de seda llovieron sobre el mundo al entrar su alma en los salones de Ark Morgo. |
| 5 | Nacimiento de nuevos dioses: Dalszul El joven Dalszul contempló la lluvia de plumas que caían del firmamento, dejando sombras leves al danzar. Meditó: "¿De qué sirve conquistar el cielo, cuando la tierra es inmensa y rica en tesoros? Hemos de lanzarnos al continente y arrasar su núcleo; que su sangre nutra nuestros suelos y nuestros cuerpos". Hundió sus garras en la mayor extensión de tierra que encontró y modeló bloques de barro y piedra para erigir templos en honor a su gloria. Innumerables Drak trabajaron y perecieron junto a sus muros; al colocar el último ladrillo en su monumento, soltó una carcajada:"¡Reina de cría, escúchame! ¡Cada tramo de tierra, del llano al bosque, gime bajo mis pies! ¡Mi lanza señala hasta donde alcanza la vista y no halla frontera a mi dominio!". Su arenga, imparable como una peña lanzada cuesta abajo, empujó a los Drak'Dal a retroceder. Sintieron un temblor en el suelo y, antes de que se dieran cuenta, una gran grieta partió la tierra en dos ante ellos. El monumento colapsó a los pies de su líder y Dalszul quedó engullido entre los escombros y el polvo, mientras su sangre sellaba el corazón de su reino para siempre. Ark Morgo se lo había llevado. |