Diario de Emily Fray, comienzo del mediaño, 505 E. A. La tierra se vuelve más seca cada día. Se deshace entre mis dedos convirtiéndose en arena. Me limpio las gotas de sudor de la frente. Gotas pálidas y tristes tiñen el campo. Dudo que encuentren el camino hacia las profundidades para alimentar los cultivos.
Rezo, en silencio, porque tengo los labios demasiado secos como para hablar... pero esbozo una sonrisa cuando sirvo lo poco que tengo. Construí esta taberna con mis propias manos... así que no puedo descansar, ni irme. Trabajaré esta tierra hasta el final, como lo hicieron mis antepasados antes que yo. — Emily Fray |