Ni una palabra de Orvilla La gente anda inquieta por estos lares. Primero fue la Bahía de Aguas Tranquilas, luego Collado Rocadorada. Nuestros asentamientos desaparecen uno tras otro, y los que viajan al noroeste acaban en la orilla cual peces muertos. Los hombres del viejo aserradero tienen parientes trabajando como buzos en Orvilla, pero hace semanas que no reciben noticias. Ni una palabra, ni una sola perla. Yo creo que podemos darlos por perdidos.
Les advertí que no durmieran en los valles. Se lo dije, pero nadie me escucha. ¿Acaso olvidaron las viejas historias?
Hace muchos años, antes de que la corona se rompiera en tres (no, antes incluso de que existiera el reino), nos atacaron. Bestias salvajes, mitad hombre, mitad animal, surgieron de la costa y mancharon el mar con nuestra sangre. Nos envidiaban por nuestro lazo con los Antiguos, a quienes creían mensajeros de sus dioses. Fue un milagro que los venciéramos; pura astucia humana.
Hoy casi todos lo han olvidado, pero los Drak no. Creo que han vuelto, sí, pero nadie escucha a un saco de huesos como yo. |