Todo o nada Desde que empecé a usar la vieja caña de pescar de mi padre, he sacado... cosas extrañas.
Cofres del tesoro. Cosas brillantes y oro. Artefactos empapados, pero vivos, rogando que los rescaten de las profundidades. ¿Será el agua o la caña?
También he sacado más botas mojadas. En los días malos, llego a casa con una docena. ¿Quién narices sigue perdiendo todos sus zapatos? He empezado a apilarlas, emparejando las que puedo, pero ya me cansa verlas.
Mi padre tenía sus herramientas en gran estima, y procuro ser como él, pero esta caña... Debería tirarla. No puedo permitirme esperar a pescar un gran pez; prefiero resultados predecibles y fiables. La he guardado en el sótano de mi casa. Algún día volveré a usarla..., quizá en tiempos de necesidad. |