No puedo quedarme aquí La paz ha abandonado esta capilla. Ya no hay silencio ni recogimiento en sus salas. Por las noches, un leve traqueteo resuena, incesante, imposible de ignorar. Algo sucede en la cripta, y no pienso quedarme para presenciar el final.
Empaco mi mochila y me marcho. Rezo para que nada me siga al descender por el acantilado, aunque ya no confío en que alguien escuche mis plegarias. Quizá tome el sendero secreto y mi garrote, por si acaso. |