Lo enterré bien hondo Ayer volvieron en masa. Paganos quemados por el sol. Se retuercen y destrozan el cuerpo cada vez que se inclinan ante sus dioses, sus ídolos, los Antiguos. Traen demasiadas bocas que alimentar, y se dedican a pedir limosna en lugar de trabajar. Yo los devolvería a Desechos de Luz... ¿Por qué debería importarme la sequía de Orindell? ¡El Reino de Meldore es nuestro! ¡Son mis cultivos, mis riquezas!
No me engañarán. Enterré mi tesoro en el terreno vallado bajo el pequeño refugio, no lejos de aquí. No lo encontrarán cuando esté escondido bajo el barro. Esta noche dormiré profundamente. |