¡No son mejores que nosotros! Ya no queda ningún hombre que nos encierre. No hay reglas ni leyes... Los tiempos en que el crimen tenía castigo, los tiempos del bien y el mal, han acabado.
Todos los guardias han huido, se han escabullido como ratas al primer indicio de problemas, dejando que nos pudramos entre rejas. ¡Y yo también, YO! ¡Dije que era INOCENTE! Cobardes. Todos ellos. ¡Ojalá se ahoguen con el polvo!
Sin la matriarca, Lupa, reinaría el caos. Incluso el bandido más alborotador gimotea cuando ella se acerca: escupe ácido con cada aullido, haciendo que se encojan y lloren. Siempre flota un leve olor a etanol en el aire...
Tiene un plan. No hay forma de atravesar la puerta, pero... las paredes están huecas, dice que hay una caverna detrás de su celda. La ayuda alguien de fuera... Una hermana, por lo que escuché. ¡Tal vez podamos escapar! |