Un pie en la tumba Hoy hemos despedido a otro. Pobre gente. Viajaron hasta aquí buscando un respiro, solo para encontrar ruinas y despojos. Esta iglesia no aguantará, Helên lo dijo. El viento aúlla, forja nuevos caminos en nuestras salas cada noche. Las tormentas nos han destrozado el tejado, y estamos demasiado ocupados atendiendo a la gente de la caravana para repararlo. Sin embargo, debemos quedarnos. Nos necesitan aquí, y difícilmente encontraremos cobijo en otro lugar.
Enterrar a estos vagabundos junto a reliquias y artefactos me parece mal, pero puede que Helên tenga razón. Quizá los viejos tiempos deban dejar paso a nuevas costumbres y ritos. Quizá recuperemos esa chispa que nos unió hace décadas. |