ENSHROUDED BASE DE DATOS
| # | Entrada |
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| 1 | Mira lo que he encontrado Estaba de caza cuando vi un bonito arrendajo azul en el cielo. Hacía tiempo que no comía un buen estofado de pollo, así que preparé el arco y... ¡zas! ¡Menudo disparo! El pájaro cayó en picado, aleteando y piando. Cuando fui a por mi presa, vi que tenía algo raro entre las garras, así que se las abrí. Encontré este trozo de papel... No, ¡esta carta! Increíble, ¿verdad? |
| 2 | Para mi querido renacuajo Querido hermanito: No te asustes, estoy sana y salva. La frontera entre Rimgard y Meldore ofrecía muchos lugares por los que escabullirse. Logré salir de Aguas del Velo y alcancé el Bosque del Deleite antes de que mis camaradas supieran siquiera que había desaparecido. Lord Vorgoth se ha vuelto loco, Talión. ¡El Velo se ha apoderado de su mente, contaminada por los susurros de ese nómada! Nos mintió. ¡El rey Gormander no es peligroso! No puedo luchar por esto, y mis cicatrices son prueba de ello. Las llevo con orgullo, sabiendo que hice lo correcto. Ven, por favor. Olvídate de la guerra. Dale la espalda a todo esto. Te echo de menos, renacuajo. - Atalana |
| 3 | ¡Talión! ¡Sé que debes de haber estado en la batalla junto al puente! Los ojos de los que huyeron reflejaban su terror. «El Velo», dijeron con voz temblorosa. «El Velo lo cubrió todo». Aun así, los ejércitos de Vorgoth continuaron luchando. Dime, ¿lo inhalaste? ¿Sigues ahí, hermanito? ¿Guiando al rebaño como comandante? Observo el valle cuando el sol está en el punto más alto del cielo, pero no detecto movimiento. Pego el oído al suelo, pero no oigo pasos de botas pesadas. Si estás ahí, hazme una señal, Talión. Te llevaré a la espalda, como en los viejos tiempos. — Tu hermana, Atalana |
| 4 | Al Guardia del Norte: Lord Vorgoth, eres una bestia malograda y maldita. ¡Un hombre ajado, un líder mediocre hechizado por una serpiente errante! No sirves a tu pueblo; sirves al moho blanco, a los siervos del crepúsculo, a la llamada del nómada. Quiero que sepas que seguir tus órdenes me enferma; un peaje que pagué con sangre. Ningún ejército te protegerá. Cruzaré cada abismo, escalaré cada montaña, me prepararé contra el frío glacial. Iré más allá de lo que un hombre puede soportar para encontrarte. Y, cuando lo haga, mi puntería será certera. Lo juro por el honor de mi hermano. - Atalana Skree, día 3 del añalba, 503 E. A. |
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