¡Tengo la mente más aguda que nunca! ¡El golpeteo muestra el camino! ¡Un latido valiente y precioso me llama! ¡Hace que me tiemblen los huesos, pero me agudiza el paladar!
Mis tímidos compatriotas no desean riquezas, o eso parece, ya que se marcharon mientras dormía. Acabábamos de entrar al túnel donde, en sus profundidades, el maravilloso zumbido parece cantar.
¡Da igual! ¡Más para Bertram! ¡Seguiré adelante!
BERTRAM |