La ingenuidad de un minero He estado trabajando todos los días en la mina cercana, pero últimamente no puedo dejar de pensar que quizá esos cristales de aguamarina podrían aprovecharse de otra forma, más allá de extraerlos sin más. Molí unos pocos con un molinillo y obtuve el polvo más fino y brillante que haya visto jamás.
Al mezclarlo con algunos ingredientes que tenía en casa, creo que he creado el pigmento perfecto. Mañana prepararé un pequeño lote y se lo enseñaré a Casper.
Quizá sea mi oportunidad de dejar la mina para siempre. Podría ser el comienzo de algo mucho más grande. |