Enshrouded está en acceso anticipado, por lo que los detalles pueden cambiar con futuras actualizaciones.
¡Apoya el sitio con una de nuestras membresías y disfruta de una experiencia sin anuncios! Más información
Entradas
#Entrada
1
Registro del puerto, día 12 del añalba, 503 E. A.: notas personales
La corona ha enviado un mensaje.
Debemos preparar un nuevo navío para su viaje inaugural, pero el barco zarpará con una carga que ninguno de nosotros tiene permitido inspeccionar. Qué raro. Las cajas no llevan marcas, ni sellos ni anotaciones para el registro..., y están cerradas a cal y canto.

El señor las considera de tal importancia que mandó a sus propios hombres a supervisar el embarque. Esperaba ver veteranos de mirada afilada, pero los que llegaron ayer parecían medio muertos: tenían los ojos vidriosos y caminaban a rastras. Están montando cañones en un casco mercante..., en mi casco. Nunca había visto nada igual.

No conozco el propósito de este cargamento, solo sé que me produce un mal presentimiento. ¿Acaso no debería saber qué entra y qué sale de este puerto como la palma de mi mano?
2
Registro del puerto, día 13 del añalba, 503 E. A.: ¡abandonad el barco!
Esta noche cedí a mis sospechas y me colé a bordo del navío. Los soldados le habían dado la espalda, mirando hacia el horizonte, fijos en un punto lejano..., inmóviles. Era el momento perfecto para actuar.

¡Los supervisores del muelle deben saber qué pasa por su puerto, sin importar el sello que lleve! Así que me escabullí hacia la bodega de carga, cuidando de no dejar caer la reja de hierro que cubría la entrada con mis manos temblorosas. Allí abajo, el aire olía a podredumbre. A peste. ¿Serían ratas? ¿O algún polizón muerto? Me cubrí nariz y boca con un pañuelo y seguí adelante, hasta el fondo de la bodega, donde las cajas estaban apiladas.

Cuando llegué, rompí el sello de una y retrocedí horrorizado ante lo que vi.
Las cajas no contenían grano ni pólvora, sino una niebla espesa, encerrada dentro como si estuviera viva, presionando sus límites, rebelándose. No había marcas ni advertencias, solo una bruma pálida que crecía sobre un lecho de carne de hongo corrompida.

¿Pretende el señor esparcir una plaga en tierras lejanas? Mis barcos deberían transportar alimento y abrigo, no una forma de guerra más cruel que el acero.
Mañana presentaré mi renuncia... Que el próximo infeliz sea testigo de lo que venga después.

Ubicaciones de la colección 2 ubicaciones