Algo le pasa a Andrew Desde que tengo memoria, siempre hemos sido solo tres: Andrew, Harriot y yo (y los peces, por supuesto). Nuestro pequeño refugio junto al agujero en el hielo era nuestro hogar, y rara vez nos alejábamos de él.
El sol ya se estaba poniendo, y Harriot guardaba su último trofeo: una tarde típica. Mientras recogíamos, Andrew decidió quedarse atrás para "pescar" solo, pero vi ese brillo en sus ojos, esa mirada hacia el fondo de la cueva. Le había entrado el impulso de explorar. Quizá esperaba encontrar aguas más claras, o atrapar algo por su cuenta. Quién sabe...
Desde entonces ha cambiado. La última vez que lo vi tenía los ojos vidriosos y una tos áspera. Eso hizo que los peces se le escaparan más de lo normal. Aun así, Harriot pescó uno enorme: un escurridizo lomo carmesí, demasiado pesado para que sus frágiles brazos lo alzaran. Andrew le arrancó el pez de las manos y, sin dudarlo, lo sacó del anzuelo y se lo metió en el gaznate. Cuando Harriot protestó, la hizo callar de un empujón que casi la tira al agua.
Aquel día nos marchamos pronto, sin Andrew. Harriot quería regresar para "arreglar las cosas" entre ellos, pero me temo que nuestro amigo ya no tiene remedio... Algo se le metió dentro mientras vagaba por las entrañas de esta cueva. Tengo que mantenerlo alejado. Para siempre. |