Bestias subterráneas Llevaba material de construcción cuando sentí un estruendo bajo mis pies. Sobresaltado, tropecé y dejé que la pesada carga cayera al suelo. Debí de darme un golpe en la cabeza contra las escaleras de piedra al caer... Todo se volvió negro. Me perdí en el silencio, quién sabe cuánto tiempo.
Cuando desperté, un cosquilleo danzó en la palma de mi mano. Algo que reptaba. Luego, una picadura. ¡Una criatura bestial había hundido sus afilados colmillos en mi mano! Me sacudí, despertado por el susto. Quería pisotearla, pero la bestia se escondió bajo tierra... ¡Construye sin mí mientras me curo la herida! |