Perdóname, Llama Oh, sagrada Llama, escúchame: Humildemente te pido perdón. Solo me acerqué para admirar tu belleza y tu fuerza, créeme. Ni se me ocurriría quedarme con tus chispas. ¡Esas acusaciones son falsas!
Soy un magistrado, ¿sabes? ¡Reconocido y respetado! Amo la ley como a mi esposa y jamás traicionaría un vínculo tan sagrado.
Hoy me han desterrado (unos necios y bandidos, para más inri) y me han obligado a abandonar mi hogar con este vacío que me carcome, este frío en mi interior. Ni mi hogar, ni mi esposa ni mi amante podrán consolarme. ¡Acaba con la maldición de los Huecos! ¡Juro por todo lo que tengo, por mi familia y por mi vida que no merezco este destino!
- Magistrado Darius Whick |