Una noche en vela Un confortable calor emana de las rocas, así que hoy no necesitaré encender una hoguera. Los oigo a lo lejos, buscando, aullando. Es el viento que me trae sus locuras, una corriente de las minas. ¿Para qué están cavando? Sus gritos atraviesan la noche y espantan a todas las presas. Me muero de hambre.
¿Debí haber acumulado recursos cuando estuve cerca del Confín de Maddeira? No. Toda la aldea apesta a sangre y traición. Conozco demasiado bien ese olor. Caminaré con hambre en el corazón si es necesario. |