No sirvo para esto Mi padre era soldado, pero yo no estoy a su altura. ¿A quién quiero engañar? Me siento insignificante frente a los hombres de anchos hombros, valientes y violentos con los que me han destinado. Su mirada no expresa emoción alguna. Los fosos de obsidiana me tragan entero, proyectando mi propia debilidad mezclada con desdén. No hay nada de bondad en ellos; solo se los conoce por irradiar ira, ese fuego interior que los corroe y que calienta sus cuerpos sin alma mientras arden a través de la nieve y el hielo.
Cuando mi padre murió, fue como si hubieran arrancado el corazón de este puesto de avanzada junto con el mío. Me conocen. Saben que correré a esconderme ante el más nimio problema. Lo sé por la forma en que se burlan de mí y me llaman de malas formas. Por eso me obligan a montar guardia, pero hasta eso me asusta.
Tal vez no sea tan malo. Mi padre siempre decía que "los cobardes viven más". |