El peso del tiempo Ya soy demasiado viejo... Incluso cuidar de las plataneras se ha vuelto un esfuerzo. Soñaba con renovar nuestra casa, con darle nueva vida, pero me he quedado sin fuerzas.
Los bloques para reparar el tejado siguen en el desván, cubriéndose de polvo. Supongo que allí permanecerán para siempre, intactos, como tantos de los planes que una vez tuve.
Y aun así... mi esposa está orgullosa de todo lo que ya he hecho. Ese pensamiento me reconforta. Tal vez sea suficiente. Yo sea suficiente. |