Mientras todos olvidamos Recuerdo con mucho cariño mis años de ignorancia y estupidez, en los que iba más allá que el resto. Las profundidades, repletas de cosas extraordinarias y maravillosas, despertaron mi interés. Salí en su busca, anhelando el conocimiento, velado por la calidez de la Llama. Era joven y no temía cometer errores. En el abismo, sentí la eternidad.
Ya no la siento. La arena de mi reloj de arena se desliza. Cuando escucho a la Llama decir el nombre del mayor, mi nombre, me arrepiento. El núcleo de nuestro planeta ha cambiado... El efecto dominó de mis descubrimientos desgarró los valles y a nuestros jóvenes. El fracaso debería haberme asustado, no el cambio. El abismo es cuanto queda, e implica el olvido. Grabé mi nombre en la piedra, registré todos mis fracasos en los obeliscos, otorgándoles la carga de sobrevivirme. Temiendo ser olvidado, firmé con mi nombre el último... Qué humano por mi parte. Es curioso este último sentimiento. Tan vacío. Tan frío.
— Manathor |