Sucumbiendo a la ruina Nos aferramos a la esperanza, cavando entre los escombros, susurrando plegarias a los Antiguos. Siempre mantenemos un ojo avizor en el horizonte. Incluso en este lejano confín del mundo, el Velo amenaza con rodearnos y acabar con cualquier rayo de esperanza.
A medida que el aire se espesaba por esa maldita niebla, resistimos. Mientras las llamas rugían en el horizonte y la ceniza caía como nieve en Pico Aullador, luchamos con una mayor determinación.
Ojalá este hogar, que durante tanto tiempo hemos conservado, nos conduzca a una era más próspera.
513 E. A. |