Con el barro al cuello ¡Escribo esto con el corazón acelerado! Si alguien lo encuentra, ¡que lea mi historia a sus hijos delante de la chimenea y que brinde por mi salud y mi valor!
Estaba remando por los acantilados de un valle rocoso y tarareando una melodía cuando vi que salían burbujas bajo la superficie fangosa del agua. Al principio, pensé que era una señal de que había riquezas hundidas de algún barco naufragado cercano. Por desgracia, ¡pronto descubrí que estaba equivocada!
¡Un terrorífico Rompemandíbulas se abalanzó de repente sobre mi rostro, atraído sin duda por mi hermosa voz! Tenía el cuerpo de un guiverno, o incluso de un dragón, ¡con un lomo brillante y oscuro como la noche! Hundió sus dientes en mi barca, ¡así que le clavé mi daga en el cuello!
Escapé ilesa, pero he perdido la daga... ¡y sin mis viejas botas, me quedaré atascada en el barro si intento recuperarla! Ay, estoy con el barro al cuello. ¡Literalmente! |