Arriesgándolo todo Cuando nos abrimos paso por la ciénaga, creí que no teníamos nada que perder. Ahora que la cueva se derrumba a nuestro paso, no estoy tan seguro.
Toda la misión se ha ido a la porra. Ya perdimos a un par de exploradores que debían haber regresado hace dos noches. No van a volver. Algo los atrapó y se los llevó. ¡¡Aquí los únicos que podemos llevarnos a alguien somos nosotros!! No tengo miedo a nada, pero algo no va bien. ¿Es esta maldita ciénaga o la abstinencia lo que me da estos escalofríos?
Cojamos a los nuestros y zambullámonos. Al diablo con la misión de exploración. Quiero ahogarme en vino de fresa del Confín de Maddeira. |